El látex es un material bastante común actualmente en los colchones. Lo podemos encontrar como una capa de acolchado, al igual que la viscoelástica, en colchones de espumación o de muelles. Sin embargo, cuando hablamos de colchones de látex, nos referimos a aquellos cuyos núcleos están compuestos por este material, sustituyendo a opciones más clásicas como los bloques de espuma o las carcasas de muelles.
Entre los colchones de látex, es importante realizar una primera distinción entre el látex natural y el sintético. El látex natural se extrae de la resina de un árbol, habitualmente el Hevea Brasiliensis. Tras el debido tratamiento, se convierte en una materia elástica, esponjosa y suave. Es importante tener en cuenta que, para que un colchón sea considerado de látex natural debe tener al menos un porcentaje de origen natural superior al 85%. Es muy complicado que un colchón sea completamente 100% natural puesto que para poder darle forma y robustez se hace prácticamente imprescindible el uso de componentes artificiales.
Los colchones de látex sintético son un producto de origen artificial derivado principalmente del petróleo. Habitualmente se combinan con hasta un 20% de látex natural, aunque los hay también de composición 100% sintética.
Para poder saber si un colchón es efectivamente natural, debes consultar los certificados de calidad que disponga el mismo y que garantizan los materiales y proceso de fabricación utilizado en los productos.
Entre las ventajas del látex natural se encuentran su mayor suavidad y esponjosidad al tacto. Debido a su composición, consiguen ser más elásticos y adaptables por lo que habitualmente son más apreciados para el descanso. Además, tienen las ventajas obvias de los productos naturales, siempre mucho más respetuosos con el medio ambiente. El látex sintético también puede resultar una opción más interesante en ciertas circunstancias, puesto que no acumula humedad por lo que no producirán moho ni favorecerán la proliferación de ácaros. El látex sintético es también una buena alternativa para las personas a las que les gusta la sensación del látex en el descanso pero son alérgicas al mismo.
Los colchones de látex sintético pueden ofrecer hasta un máximo de 3 zonas de descanso, mientras que en los naturales se pueden llegar a diferenciar hasta 7 zonas con diferentes firmezas. El proceso de fabricación para el látex natural y sintético es el mismo, la diferencia es únicamente el producto que se vierte.
Por regla general, los colchones de látex resultan muy elásticos, por lo que suelen ser mullidos y ofrecen la sensación de ser blandos al acostarse sobre ellos. No obstante, suelen ser productos bastante pesados. En comparación, el látex sintético, al ser menos elástico y adaptable, resulta más firme que el natural, siempre que estemos hablando de las mismas densidades. En cualquier caso, el látex no es un material recomendado para personas con pesos elevados. Idealmente, se recomienda su uso para el descanso de niños, adolescentes o personas mayores sin pesos muy elevados que necesitan pasar muchas horas en la cama.
Uno de los factores que debemos tener en cuenta si disponemos de un colchón de látex es el soporte que se utiliza en la cama. El látex tiene una baja capacidad de transpiración, por lo que deben combinarse con somieres o canapés de láminas que permitan una mayor ventilación. Ciertos fabricantes cuentan con bases tapizadas o canapés con tapa que han sido especialmente preparadas para una mayor transpiración y que puede que sí recomienden para colchones de látex. En tal caso, es conveniente adquirir el colchón y el soporte del mismo fabricante para que te pueda garantizar que efectivamente sean compatibles.
Del mismo modo, deberás tener en cuenta la transpiración a la hora de elegir la ropa de cama. Será especialmente importante que elijas una funda de colchón que asegure una correcta transpiración.
Los colchones de látex natural también requieren de un mantenimiento más cuidado. Al tener una baja transpiración, es importante que se aireen a diario. No deben ubicarse en casas o zonas muy húmedas y deben voltearse, tanto de pies a cabeza como ambas caras con cierta periodicidad.
Para ayudar a la transpiración del núcleo de látex, se realizan perforaciones de extremo a extremo. Habitualmente, las perforaciones se realizan de arriba a abajo, aunque también se pueden encontrar de izquierda a derecha. Tanto el número como el grosor de las perforaciones determinan no solo su capacidad para transpirar, sino también su densidad. Cuanto más gruesas y en mayor cantidad se realizan las perforaciones mayor será su transpirabilidad y más baja resultará su densidad. Con una densidad menor, el colchón resultará más mullido y se notará más blando.
Los colchones de látex son una opción muy utilizada para las camas articulables. Tanto los núcleos naturales como los sintéticos son aptos para la articulación, sin embargo, al ser más elásticos, los colchones de látex natural son aún más idóneos para las camas articulables.
Sin duda, el látex es un material con unas cualidades muy aptas para el descanso. A día de hoy, no se encuentra muy de moda, pero para ciertas cuestiones específicas, como las camas articulables o para personas que necesitan pasar muchas horas en la cama, continúa siendo una de las opciones más recomendables.




